Matías se muestra asombrado por el negocio de los funerales en Estados Unidos. A mí, lo más extraño que me contaron sobre ese rubro, es que en ese país, existen las casas velatorias drive-in. Vos vas con tu coche, entrás a un largo pasillo, por una ventanita ves el fiambre sin bajarte, dejás tu tarjeta personal para que los familiares sepan que estuviste allí, y listo.

Es como el automac pero de embutidos.
“Uy, no sabés, vengo del velorio de la tía del marido de la sobrina del Alfredo… un embotellamiento… tantos bocinazos pegaron que el cajón se ladeó por la onda expansiva…”
A todo esto, qué buena idea para el mausoleo de Perón, no?
“¿Vos podés creer que se me paró el renault 18 justo frente a las patas del tío Alberto? Encima tu cuñado que no paraba de hacerse el canchero acelerando el BMW ese de mierda que se compró con todo lo que afanó en su vida…”