Buenas tardes. Con el permiso de ustedes, voy a hablar de periodismo. Clarín anunciará en los próximos días que integrará sus dos redacciones: la de clarin.com y la del diario en papel. El cambio ya fue anticipado a los editores y periodistas con un documento de 53 páginas que circula por la redacción, escrito por Ricardo Kirschbaum. Para cualquier persona interesada por los diarios -como objeto, como formato, como fenómeno, como formadores de opinión, como lugar de trabajao, lo mismo da- la lectura de ese texto es muy interesante, incluso perturbadora. El artículo adelanta que los periodistas de la versión digital se integrarán a las secciones que hoy componen un diario. Para quienes no lo saben, quienes trabajan en los diarios se especializan en determinados temas. Así, hay periodistas de economía, de deportes, de espectáculos y de cada una de las secciones que componen un diario. Esa división es bastante rígida, a pesar de que los directivos de los medios tratan de imponer la flexibilidad. Hasta ahora, la separación entre quienes trabajan en el sitio web y los que pertenecen a la redacción tradicional es incluso más difícil de franquear que los tabiques que dividen secciones. Por eso, la decisión de Clarín es revolucionaria. Es difícil de imaginar qué animal saldrá de la unión entre la mayor redacción en papel y la mayor redacción digital de la Argentina. Me cuentan que varios periodistas del diario están muy enojados con ese cambio. Seguro que los inquieta la mayor cantidad de trabajo que tendrán que realizar, muy probablemente por el mismo salario. No sé si sucederá eso. No sé si tendrán que trabajar más. Sí es seguro que cambiará el ritmo de trabajo. La web les exigirá ser más rápidos. Como mínimo deberán ser más veloces. Tendrán que dejar de pensarse como periodistas que escriben para convertirse en lo que Kirschbaum llama redactores y editores multimedia para agregar video, sonido o imágenes captadas por ellos mismos a las notas que serán publicadas en la web. Estos cambios modificarán la profesión que yo conocí y aprendí. Soy parte de la última generación de periodistas que se acercaron a este laburo “porque les gusta escribir”. Yo, que nunca tipié una nota en algo que no sea una PC, y que por eso me creía parte de una especie de “nueva generación”, podré contar en pocos años que antes salíamos a la calle con un anotador y una lapicera o, en todo caso, un grabador con cassettes. Y no lo digo de nostálgico tanguero: ese cambio me fascina y me preocupa en serio.

El problema es que hay varios periodistas gráficos que apenas saben bajar los mails. Esos quedarán relegados en la avanzada multimedia.
Y por otro lado, no menor, está el salario: van a tener que trabajar sino mas de una forma nueva que exija mas atención a detalles hasta ahora innecesarios, siempre ganando lo mismo.
Y la adaptación: sigue sin ser lo mismo leer en la web que leer en el papel.
Por lo pronto, es fascinante imaginar qué puede suceder de la mezcla. Al igual que vos, Ignacio, tengo el mismo dato de que a varios periodistas de “Clarín papel” la idea mucho no les agrada…
Lo cierto es que, pese a mis 27 años (podría estar más “del lado de los periodistas de los .com”), tengo el siguiente prejuicio: los mejores periodistas de Clarín están en el diario en papel y no en Clarin.com… ¿Será realmente así? Esta experiencia tal vez me de una respuesta en el futuro.
Por lo pronto (lamentablemente), convengamos que los diarios en papel en general y Clarín en particular, cada vez han adaptado sus estilos más al “periodismo web”… ¿Soy el único que extraña las notas extensas, completas, amplias y bien redactadas? No creo.
Ignacio, me despido. Me gusta lo que hacés (blog y papel. Je).
Éxitos
La tecnologia me harta un poco , bastante cuando se mete en la delicia de leer una nota bien redactada leida al solcito acompañado de un cafe y que uno le pueda comentar a alguien ¡ ¿ Viste que buena la nota que salio ! ? Mario duplico tus 27 y me quedo corta , pero lo bueno nunca deja de serlo y no podemos perderlo .
“Ya no tengo estómago para tragarme las cosas que hace este diario en nombre del periodismo”.
CLAUDIO DIAZ RENUNCIA A CLARÍN DESPUES DE SUFRIR
“APRIETES” DEL DIARIO POR SUS DECLARACIONES.
Autor de “Manual del Antiperonismo Ilustrado” Díaz renunció al diario Clarín por “aprietes” sufridos a raíz de sus declaraciones a la revista Veintitrés
“Me voy avergonzado de la conducta de quienes deberían honrar el trabajo periodístico y no lo hacen”.
Porqué renuncié a CLARIN
Por Claudio Diaz
Este viernes será mi último día de trabajo en el querido Zonal Morón / Ituzaingó. He tomado la decisión de renunciar al cargo de redactor que ejer. y, como es de rigor en estos casos, quiero despedirme de los amigos que gané durante mis 7 años de permanencia en el diario y de los buenos compañeros con los que compartí muchas tardes entretenidas.
Pero no quiero irme sin antes explicarles, a ustedes y también a quienes ocupan los cargos jerárquicos de esta empresa, los motivos de mi retiro. A fines de marzo la revista Veintitrés me pidió una opinión sobre el rol que cumplen los medios periodísticos y algunos intelectuales en la elaboración del discurso político actual.
Yo efectué una dura crítica a lo que se da en llamar el Grupo Clarín y acentué, particularmente, lo que a mi criterio había sido una clara manipulación informativa durante la cobertura del conflicto Gobierno vs. Campo, tanto por parte del diario como de Canal 13 y TN. En este caso no hice más que expresar, libremente, la vergüenza que me provocó -como periodista pero también como simple ciudadano- el ejercicio “periodístico” del Planeta Clarín y sus satélites.
La reacción por parte de la empresa, como es de suponer, fue inmediata. Y hasta la consideré razonable. Es más: A uno de los colegas aludidos, Julio Blanck, le dí explicaciones acerca de por qué yo lo incluía en una lista de hombres de prensa que -desde mi punto de vista- sostienen un discurso “progresista” pero le terminan haciendo el juego al llamado establishment.
Hasta ahí todo bien. Lo que siguió después es distinto. Las autoridades editoriales (en este momento no se me ocurre otro término) le comunicaron a mis jefes que “de ahora en más” dejara de escribir la página 3 del Zonal (que se supone es la más “importante”) y que me limitara a hacer -es textual- “notas blandas”. Una estupidez, realmente. Pero pocas horas después se emitió otra orden: Que no se me autorizara a tomar la totalidad de días de vacaciones adeudados, que había pedido para esta semana. No dieron argumento alguno para justificar la negativa.
La verdad es que por ninguno de estos 2 castigos tendría que haberme hecho mala sangre. Sin embargo, dije “basta” y tomé la decisión de no seguir adelante con mi trabajo en el Zonal, harto del doble discurso de este diario, de su hipocresía, de pontificar en sus editoriales y notas de opinión una cosa para después hacer otra. Es tanta la repugnancia que sentí por quienes posan como adalides de la libertad de expresión que me dije a mi mismo: “hasta aquí llegué”.
Quiero decir: Hace más de 20 años que ejerzo el oficio de periodista; conozco perfectamente los condicionamientos que nos ponen para atenuar o directamente diluir nuestra vocación de contar y decir las cosas como uno cree que son, aun a riesgo de equivocarse. En fin, en casi todos lados he comprobado (eso tan viejo pero siempre vigente) que una cosa es la libertad de prensa y otra la libertad de empresa.
Pero lo que viví en Clarín en los últimos tiempos superó todo… Gracias a Dios ¡Todavía tengo vergüenza! Pero lo que ya no tengo es estómago para tragarme las cosas que hace este diario en nombre del periodismo. A esta altura ya no puedo soportar tanto cinismo. Como cuando desde un título o una nota se insiste en que no decrece el nivel del trabajo en negro y las condiciones laborales son cada vez más precarias, siendo que en todas las redacciones del Grupo Clarín se emplea a pasantes a los que se los explota de manera desvergonzada, obligándolos a hacer tareas de redactor por la misma paga que recibe un cadete, sin obra social ni vacaciones.
Es el mismo cinismo de despotricar contra la desocupación al tiempo que se lanzan a la calle nuevos productos sin contratar a trabajadores, duplicando y hasta triplicando el horario de los que ya están dentro de la maquinaria. Es el mismo cinismo de presionar a redactores para que se conviertan en editores, bajo la promesa (falsa) de que “algún día” se les reconocerá la diferencia salarial.
Si, como se sostiene el martes 15 en la cotidiana carta del editor al lector, “son los medios y los periodistas los que deben regularse y actuar con responsabilidad democrática”, pues bien Sr. Kirschbaum, yo empiezo por esa tarea. Porque si Clarín tanto se rasga las vestiduras asegurando que respeta la libertad de expresión ¿Por qué sanciona a un periodista que vierte, ejercitando esa libertad de pensamiento, una opinión? Tengo otras cosas para decirle a Ud. y a quienes lo secundan (si es que a esta altura todavía están leyendo…): La demonización que practica el diario a través de un “inocente” semáforo que cumple la misión de dividir al mundo en ángeles y demonios (según el interés ideológico o comercial del Grupo), ha llegado al nivel de un verdadero pasquín que nada tiene que envidiarle a las publicaciones partidarias. Es peor todavía, porque éstas tienen la honestidad de reconocerse como expresiones de un Partido Político o de un espacio Ideológico.
En cambio, Clarín se imprime bajo el infame rótulo de periodismo independiente… En pos de engrosar la cuenta bancaria se ha perdido todo decoro. Da la sensación de que los que se llaman periodistas o columnistas ya ni sienten un mínimo de pudor por haberse convertido en contadores del negocio mediático, desvividos por saber cuánto dinero ingresa a las arcas; lo único que les falta es salir con el camión de Juncadella.
Digo esto porque ha sido patética, en la misma carta del editor del martes 15, la reacción editorial contra otros medios periodísticos competidores que estarían atreviéndose a morder un pedazo del queso que el Grupo quiere deglutirse, como de costumbre, solito y solo, calificando a aquellos de miserables, travestidos y miembros de una jauría. ¡Después cuestionan a D’Elía o a Moyano por las palabras “ofensivas” que lanzan contra el periodismo independiente y democrático!
La mayoría de quienes me conocen saben de mi simpatía y hasta cierta militancia por el Peronismo. Pero también saben que no me une ningún tipo de relación con el Gobierno, ni con su tan temido Observatorio de Medios, ni con los Jóvenes de La Cámpora. La aclaración vale para que estén tranquilos y no piensen que durante estos 7 años fui un agente infiltrado en el Zonal Morón. Simplemente amo el trabajo periodístico, tengo pensamiento propio (aunque, qué le vamos a hacer…: no es el políticamente correcto) y un compromiso de honrar mi oficio.
A Ricardo Kirschbaum, a Ricardo Roa y a tantos otros que mandan les digo que estoy preparado para asumir lo que venga, porque no me extrañaría que las redacciones de otros medios empiecen a recibir llamados telefónicos pidiendo que se me prohíba trabajar de lo que soy. Tan libre me siento, tan espiritualmente íntegro de poderles decir lo que les digo (aunque les resbale), que ya no me importa si la larga mano del Grupo le pone candado a mi futuro para no dejarme otra opción que trabajar como remisero o repositor de supermercado.
Me voy orgulloso de haber seguido aprendiendo lo que es vocación, oficio, dignidad y ejercicio responsable del buen periodismo. Que me lo dieron los jefes de los zonales y un montón de amigos y compañeros a quienes no voy a nombrar para evitarles quedar marcados por mi cercanía afectiva. Me voy avergonzado de la conducta de quienes deberían honrar el trabajo periodístico y no lo hacen
Si recordamos algunos años atras, cuando el Diario Sueco, Metro, comenzo sus publicaciones, ya venian con la idea que el periodista salga con camarita en mano. En ese instante, los periodistas y la seccion fotografia, se negaron.
La cuestion en este medio “Clarin”, es similar a Metro y es similar, al lugar que hoy tienen los reporteros graficos,fotografos.Conocemos que hay periodistas que van a realizar las notas y sacan fotos con sus telefonos celulares.Que pasaria si los fotografos, comienzan a escribir? Que pasaria con los periodistas?
Entonces, el cuestionamiento y la preocupacion, deberia ser de todos y con todos.Deberiamos saber defender nuestra profesion-oficio, y saber decir NO, porque ante todo, el periodista escribe, el fotografo saca fotos, el arquitecto construye,el medico cura, etc,etc.
Esto recien comienza, intentemos, que no se concrete, porque sino, mañana en vez de tener tres puestos de trabajo, las empresas periodisticas, van a reducir a uno.
Todo depende de los periodistas y/o reporteros graficos.
Eu”Genia”