Dice Piglia que escribir una carta es enviar un mensaje al futuro; hablar desde el presente con un destinatario que no está ahí, del que no se sabe cómo ha de estar (en qué ánimo, con quién) mientras le escribimos y, sobre todo, después: al leernos. La correspondencia es la forma utópica de la conversación porque anula el presente y hace del futuro el único lugar posible del diálogo. Dije dice, pero en realidad lo dijo en 1980, con lo cual tal vez ahora hay que decir que ya no existe esa forma utópica. Bueno, el mail sí lo puede ser. Siempre que no abramos nuestra casilla, se mantendrá ese diálogo latente con el futuro. Lo malo es que también puede no serlo, ya que con la casilla abierta la conversación dejará el porvenir para volver al presente. Vivimos una época de utopía optativa.

Muy buena su reflexión Threelittleducks!
Un dia de estos le espeto a mi mujer; Si queres optar, optá!